Consideraciones tecno-pedagógicas para integrar la videoconferencia en las actividades educativas (II) - Edulab

Consideraciones tecno-pedagógicas para integrar la videoconferencia en las actividades educativas (II)

Por Teresa Romeu, Juliana Raffaghelli y Marc Romero

(Esta es la segunda parte de una publicación dividida en dos partes. Puedes consultar la primera parte de la publicación a través de este enlace)

El docente deberá elegir, de entre las herramientas existentes, aquellas que den una mejor respuesta a sus necesidades atendiendo al nivel de dificultad del tema que querrá tratar, la interacción que querrá llevar a cabo, su nivel de competencia digital y el de sus estudiantes, así como la infraestructura en la que los estudiantes tengan acceso para hacerlo.  

Ante la situación actual y las posibilidades de la tecnología para hacerles frente, se hace patente, sin embargo, una situación crítica: mientras que en la escuela y en la universidad presencial hay una igualdad a nivel de participación y de presencia, en el caso de la videoconferencia esta igualdad puede desaparecer: por ejemplo si los estudiantes no tienen el ordenador actualizado, pueden sufrir un hackeo de sus datos, o si los estudiantes no saben acceder o entrar en una de estas aplicaciones (ni tampoco los padres) se podrían perder una sesión del docente, o también, una conexión deficiente podría dificultar seriamente también su acceso. Además, cada herramienta cubre unas determinadas necesidades pero supone unas dificultades que deben ser tenidas en cuenta: por ejemplo, mientras que Zoom ha sido la herramienta más utilizada por su simplicidad de uso con un simple enlace, su seguridad ha sido fuertemente cuestionada por el hackeo que ha sufrido y las entradas no autorizadas en las videoconferencias (fenómeno llamado “zoombombing”), también existen herramientas con funcionalidades avanzadas como pizarras compartidas pero que son de pago y son inaccesibles para algunos centros o docentes, y de otros (como hangouts) obligan a los usuarios a crearse una cuenta para poder tener acceso.

Por lo tanto, el uso de la tecnología no está exenta de dificultades o situaciones críticas, pero los docentes deben elegir las herramientas sabiendo que éstas no resolverán todas sus dificultades a la hora de llevar a cabo su práctica en línea. En consecuencia, es necesario planificar adecuadamente cualquier actividad a través de estas herramientas primando su diseño y la metodología por encima de las herramientas. 

Estrategias al realizar una vídeo conferencia

Con el fin de facilitar el uso de las herramientas presentadas y optimizar su eficacia para la tarea docente, planteamos algunas estrategias a seguir:

  • Usamos la videoconferencia como espacio de encuentro entre períodos de trabajo a distancia. Consideremos los beneficios de las herramientas y pedagogías asíncronas y equilibramos la sincronización y el trabajo remoto en función de sus posibilidades y limitaciones. 
  • No requerir asistencia obligatoria a una videoconferencia, generando tareas alternativas y versiones grabadas que el alumno puede seguir sin conflicto con la familia.
  • Respetamos las preocupaciones de los estudiantes para la privacidad, que a menudo se ve comprometida. Por ejemplo, en caso de que no dispongan de un lugar tranquilo y privado para trabajar, es posible que algunos no quieran compartir vídeos o pantallas a causa de este problema.
  • Ante situaciones de mala calidad de la conexión, dejamos que los estudiantes apaguen su vídeo para que al menos puedan escuchar el material y compartir su audio si lo desean.
  • Si son pocos alumnos, es interesante que puedan abrir su micrófono y vídeo para presentarse y para saludar, para dar una sensación de presencia social y de grupo humano en el aula virtual. Si son muchos cerrar micros e invitar a la presentación y saludo por chat.
  • Dejar abierto el chat para compartir materiales alternativos o aclaraciones sobre lo dicho por el presentador principal. Está claro que este es un canal que podría generar distracciones (como cuando los participantes hablan en clase). Pero si ponemos a uno o dos alumnos de moderadores (a rotación) podemos conseguir una buena sesión con apoyo de los estudiantes con más dificultades de acceso.
  • Planificar los tiempos de interacción, y usar las herramientas de moderación así como reglas de participación, que pueden llegar escritas por email, y ser presentadas antes de la sesión.
  • Para los alumnos que lo deseen, se les puede invitar a compartir su video o su pantalla para que puedan realizar presentaciones y / o complementen la presentación docente. Siempre que sea posible, hacer pruebas de este tipo de interacción.
  • Cuando comienza el momento de las preguntas, posiblemente, tener las preguntas de docente preparadas para copiarlas y pegarlas en el chat, y que los alumnos puedan interactuar también por este medio. 
  • Se pueden compartir tutoriales y vídeos para la videoconferencia, simplemente compartiendo la pantalla aunque es recomendable que los vean antes de la videoconferencia y se comenten en la misma.  

Ante esta situación de emergencia, la presencia docente no tiene como único objetivo el desarrollo cognitivo y la instrucción de los alumnos. Organizar videoconferencias con el objetivo de comunicarse con los estudiantes, de saber cómo están y de recibir sus comentarios y noticias sobre cómo viven la crisis es un apoyo emotivo y motivacional que resulta una base fundamental para el aprendizaje. La videoconferencia puede ser un espacio para ello.


One Comment

  • Idiomas

  • Last tweets

  • Entradas recientes

  • Etiquetas

  • Subscripción

    Sí, soy humano*

    Se ha enviado un mensaje de confirmación; por favor, haga clic en el enlace de confirmación para verificar su suscripción.
    El email ya esta en uso
    Tienes que escribir un email
    Tienes que cliquear el captcha
    El captcha no es correcto
  • Meta